"Diario de Rusia" de John Steinbeck

"Diario de Rusia" de John Steinbeck

Notapor La_profe » 25 Jul 2013, 15:37

"Diario de Rusia" de John Steinbeck

DSC05521.JPG


El famoso escritor estadounidense, John Steinbeck (el autor de "De ratones y hombres") y el fotógrafo Robert Capa fueron a la URSS en el año 1947, después de la Guerra, para poder ver cómo era la gente rusa, cómo vivía, cómo vestía, qué comía, de qué hablaba, etc. La idea era hacer de las impresiones un libro y acompañarlo de una serie de fotografías para que así la gente americana tuviera una idea de la vida real en la URSS y dejara de inventarse historias raras sobre ésta.

"Un anciano caballero nos dijo: "Les torturarán, eso es lo que harán; les llevarán a una prisión oscura y les torturarán. Les retorcerán los brazos y les dejarán morir de hambre hasta que estén dispuestos a decir cualquier cosa que ellos quieran que digan".

"Un taxista dijo: "Esos rusos se bañan juntos, hombres y mujeres, sin ropa".
"¿Ah, sí?"
Dijo: "Por supuesto que sí. Y eso es inmoral".


Steinbeck y Capa sabían exactamente en qué consistiría el trabajo que iban a realizar. No querían meterse en temas de política, que los dos comprendían más bien poco, sólo querían viajar por la URSS durante dos meses, hablar con la gente normal, fotografiarla y describirla lo mejor que pudieran.

El libro fue publicado en Estados Unidos en el 1948. En la URSS se publicó por primera vez en el 1990.

Fragmentos del libro.

MOSCÚ.

1.jpg
1.jpg (8.5 KiB) Visto 8575 veces
2.jpg
2.jpg (6.37 KiB) Visto 8575 veces
3.jpg
3.jpg (7.94 KiB) Visto 8575 veces


"Durante los dos meses volamos mucho en aviones de transporte rusos, y hay varias similitudes entre todos ellos. ... Hay costumbres que parecen un poco extrañas para los estadounidenses habituados a nuestras compañías aéreas. No hay cinturones de seguridad. Se prohibe fumar en vuelo pero, una vez el avión aterriza, la gente enciende sus cigarillos. ... La forma de cargar los aviones rusos también nos pareció peculiar. Una vez que los pasajeros están sentados, el equipaje se apila en el pasillo".

"A las once despegamos y volamos hacia Leningrado. Una vez en el aire, las cicatrices de la larga Guerra eran evidentes en la tierra: las trincheras y los socavones de los obuses, que ya empezaban a cubrirse de hierba. Y a medida que nos acercábamos a Leningrado, las cicatrices se hacían más profundas, las trincheras más frecuentes".

"El avión se posó suavemente sobre la pista de hierba del aeropuerto y se dirigió hacia su lugar. Dos jóvenes soldados con grandes fusiles y brillantes bayonetas vinieron y se detuvieron junto a nuestro avión. Entonces los funcionarios de aduanas subieron a bordo. El jefe era un hombrecito sonriente y educado con una brillante sonrisa de dientes de acero. Sabía una única palabra en inglés: "Sí". Y nosotros sabíamos una única palabra de ruso: "Da". De modo que cuando él decía sí, nosotros respondíamos da, y volvíamos al principio. ... Al final nos dio las gracias, o al menos pensamos que eso es lo que hizo".

"El restaurante comercial del Metropole es magnífico... La cena consistió en cuatrocientos gramos de vodka, un cuenco grande de caviar negro, sopa de repollo, filete y patatas fritas, queso y dos botellas de vino. ... Además tardaron en servirla cerca de dos horas y media, algo que nos sorprendió un poco, pero que descubrimos que era característico de todos los restaurantes rusos".

"La gente de la calle parecía cansada. Las mujeres usaban poco o nada de maquillaje y su vestimenta era apropiada pero no demasiado bonita. Buena parte de los hombres llevaban uniforme por la calle, pero no estaban en el Ejército. Estaban desmovilizados y el uniforme era la única ropa que tenían. Los uniformes no llevaban insignias ni hombreras".

"Nos asignaron una habitación en el segundo piso del Savoy. Subimos escalinatas de mármol flanqueadas por estatuas; nuestra favorita era una de Graziella, una belleza que se había hecho famosa en tiempos de Napoleón. Iba vestida con un traje imperio y llevaba una enorme pamela; por error el escultor había cincelado su nombre como Craziella y ella se convirtió para nosotros en Crazy Ella"

"La Voks nos asignó un intérprete... Era una muchacha joven, menuda y bastante bonita. Su inglés era excelente. Se había licenciado en Historia Americana en la Universidad de Moscú. Era veloz, inteligente y dura, e hija de un colonel del Ejército Soviético. Se llamaba Svetlana Litvínova. Su nombre se pronunciaba Sweet Lana. ... Sweet Lana era una dinamo de energía y eficacia. Nos consiguió coches. Nos llevó a ver las cosas que queríamos ver. Era una muchachita decidida, y sus opiniones eran tan decididas como ella. Detestaba el arte moderno de cualquier tipo. Los pintores abstractos eran americanos decadentes; los pintores experimentales también eran decadentes; Picasso le daba náuseas... A través de ella supimos de la ola de moralidad que hay sobre la gente joven de la Unión Soviética. En cierto modo es como la moralidad de una pequeña ciudad de Estados Unidos hace una generación. La schicas buenas no van a clubes nocturnos. Las chicas buenas no fuman. Las chicas buenas no usan ni pintalabios ni esmalte de uñas. Las chicas buenas visten de manera muy conservadora. Las chicas buenas no beben. Y las chicas buenas son muy precavidas con sus amigos"

"Más tarde fuimos a visitar el Museo Lenin. Habitación tras habitación de retazos de la vida de un hombre. Supongo que no hay vida más documentada en la historia. Lenin no debió de tirar nada. Habitaciones y maletas enteras están llenas de pedazos de sus escritos, notas, diarios, manifiestos, panfletos; sus plumas y lápices, sus bufandas, su ropa, todo está allí. ... El museo estaba abarrotado. Había grupos de soldados soviéticos; había niños; había turistas de las diferentes repúblicas, y dada grupo tenía su guía, y cada guía tenía su puntero, con el que señalaba los diferentes elementos en discusión".

"Los escaparates de las tiendas de comida, tanto las de racionamiento como las comerciales, están llenos de figuras de cera que representan la comida que se vende en el interior. Hay jamones y tocino y salchichas de cera, cuartos de terneta de cera, incluso latas de caviar de cera".

"A continuación fuimos a los grandes almacenes, donde se vende ropa, zapatos y medias, trajes y vestidos. La calidad no era muy buena, y la confección tampoco. El principio de la Unión Soviética es fabricar productos prácticos siempre que sean necesarios, y no fabricar lujos hasta que los productos prácticos se hayan aprovechado al máximo".

"La gente camina, o más bien se va escabullendo, con la cabeza gacha, y no sonríen. ... Cenamos con Joe Newman, y con John Walker de Time, y les preguntamos si se habían dado cuenta de la ausencia de risa. Y ellos dijeron que sí. Y dijeron que después de un tiempo la ausencia de risa se mete debajo de la piel y tú mismo te vuelves serio".


Más tarde publicaré fragmentos de los demás capítulos del libro en los que Steinbeck cuenta sobre los viajes que hicieron a Stalingrado, a Ucrania y a Georgia.
Avatar de Usuario
La_profe
 
Mensajes: 579
Registrado: 23 Feb 2013, 16:06

Re: "Diario de Rusia" de John Steinbeck

Notapor franklope » 18 Nov 2022, 13:13

gracias por el tema








Bisagras
franklope
 
Mensajes: 1
Registrado: 18 Nov 2022, 13:10
Ubicación: chile


Volver a LITERATURA SOBRE RUSIA

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado

cron

MKPortal ©2003-2023 mkportal.it